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La balanza

⊆ 3:26 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Llegado el día el Dios Viviente soplo los polvos y le devolvió los cuerpos a los hombres.
Armo su balanza y comenzó a juzgar.
Al desfilar los hombres frente a la balanza esta se inclinaba y los hombres eran arrojados al abismo.
Horizontes enteros eran arrojados al abismo.
Al llegarle el momento, un hombre al ver que la balanza se inclinaba frente a él decoró su rostro con el terror que expresan los individuos frente a su muerte. Al ver su terror Dios le dijo:

- No temas, la balanza te favorece.

 

Rico sin pobre, Pobre sin rico

⊆ 3:25 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

En un pueblo de la antigüedad los ricos y apoderados se encerraban en sus casas con el fin de dominar todo desde adentro. Crearon su moneda, imponían las leyes y los Impuestos.
Los pobres, hartos de su situación, resolvieron tomar sus pocas pertenencias y junto a sus hijos mudarse a otro territorio con el fin de formar una comunidad unida, donde lo ajeno no fuesen sus casas ni sus vidas.
Los pobres fueron menos pobres, los ricos ya no lo fueron.

 

Muerte

⊆ 3:25 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Noche de vientos grises y hojas de otoño
se cruzaron
y vieron sus rostros espantados
decorados de ignorancia
por una noche no deseada de pasajes
y malos caminos
Presa de sus destinos se hicieron las
ignoradas
y se vieron apresuradas las parcas al
comprender su muerte.

 

Ubicuo

⊆ 3:24 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

De la tierra al universo y del universo a la escases.
Conozco la luz porque forma parte de mi y yo soy parte de ella. La recorro porque habito el cansado universo. Soy cielo al amanecer pero ya oscurezco porque silenciosamente soy noche en este instante. No recuerdo quien soy pero soy quien quiero ser.
Podré caer al infinito y morir y ver mi mente porque la muerte me es ajena.
Yo seré donde vos, no existe privacidad que me prive.
Puedo sentirte y conocerte tanto como explorar tu dolor y pensamiento.
Habito tanto en la muerte como en tu cuerpo y caigo donde no hay fin y no hay caída.

 

Y los reyes van cayendo

⊆ 3:24 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Llegado el momento el Hombre se canso de ser maltratado, junto un puñado de hombres y comprendió la marcha. Los rumores se desparramaron y no tardaron en despertar en la gente el sentimiento de liberación. El grito de libertad retumbó en el viento.
Llegaron como ladrones, se infiltraron, se multiplicaron. Al atardecer el rey había caído.
La sangre inundaba las calles y los niños jugaban con las armas de los muertos lejos de toda razón.
Algunas mujeres lloraban sus muertos, el resto cerraba sus puertas al avance del gentío que se desparramaba impaciente y expectante.
El Hombre llegó hasta el trono, se sentó y comprendió que ya no era el sino el otro.
El pueblo sangró en sus armas y sufriría su dedo.
Al llegar a la habitación del rey se convirtió en su enemigo e hizo justicia.
A la mañana siguiente encontraron el cadáver en la habitación.

 

Quien no sabe que abre la puerta

⊆ 3:22 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Podre decir que estaba perdido o que ella me devolvió al verdadero lugar. Lo maravilloso es ver como ella ignora lo que logra.
De esta forma ya no importa si no es mia, solo importa lo que sana.

 

Loco de atar

⊆ 3:21 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Tras largos y en vanos años de terapia el viejo Tadeo seguía insistiendo que no soportaba la mirada del mundo sobre su piel, por lo que lo llevó en un momento de inconsciencia a querer arrancarse la piel con una pinza.

 

Mente que gira

⊆ 3:21 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Mente que gira sucia de deseo.
Piel suave, suave pensamiento
que me rosa
Tu vos me toca
Me recorre
Pienso que estás
tu piel en mis sabanas
mis sabanas, tu piel
y me enredo en ellas
estoy solo pero estas aquí.

 

Las piedras del cielo

⊆ 3:20 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Cuenta la leyenda que recién creado el mundo, el primero de los hombres al ver el cielo triste y la luna sola tomo un puñado de piedras y las arrojó al cielo.
Estas tomaron rápidamente altura y comenzaron a brillar alegrando la noche.
Se cree que en determinado momento las piedras comenzarán a caer una a una dejando al cielo triste, y cuando caiga la última será señal del fin del hombre. (Del último hombre).

 

La ley de la compensación

⊆ 3:19 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Cuando Dios creó a la mujer como compañera para el hombre, al hacerla frágil y delicada comprendió que sería inferior y por eso en el transcurso del tiempo sería encadenada.
Por esto decidió condenar al hombre a enamorarse de ella y de esta forma invertir los roles para equilibrar la cosa.

 

La sangre de la uva

⊆ 3:19 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

En las zonas pobres de la antigua Italia, se cosechaba la uva.
De cosechas enteras se seleccionaban aquellas uvas que tomaran un color violeta, casi azul.
De estas uvas se preparaba el mejor de los vinos de toda Europa y solo era privilegio de los príncipes más poderosos el poder beberlos.
Se dice que estos príncipes tenían la sangre azul porque era teñida del mejor de los vinos.

 

La ironía

⊆ 3:18 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

"Maldito Pecador" condeno la iglesia mientras lo condenaba.

 

La Dama

⊆ 3:17 by Román Carcagno | ˜ 1 comentarios »

Volaras incierta en la noche sin vela
ni instinto.
Será recordar lo perdido el sentir perdido;
será el dolor la lagrima que cura y limpia;
será el rechazo al error la vara que no se
dobla.

Llegarás a la noche sin pena ni gloria
sin rostro y sin sombra.

 

Instinto

⊆ 3:16 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

La puerta se abría mientras la sombra se apagaba. Era niebla o una leve ceguera lo que dificultaba la visión. El transcurso del tiempo era liviano y solo se sentía por mi pensamiento lento e irreal que observaba de lejos. Aquella noche asfixiaba el reloj de la vida como si quisiera ocultarlo.
Sintiendose asfixiado cruzó el jardín casi mecánicamente. La niebla bloqueaba el infinito redefiniendo el espacio a un pequeño sector perceptible.
Sus ojos aparentaban vacío, como si no tuvieran vida y estuvieran guiados instintivamente.
Sus ojos ya no parpadeaban.

Cruzó el punto de luz y nunca más supe de él.

 

Imperio

⊆ 3:15 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Cuando el rey cayo fue condenado sin juicio.
Segundos antes de que la guillotina caiga pronuncio estas palabras:

"Ignorantes de la sangre que marca la vida, ignorantes de la vida real.
Las leyes que mi espíritu rigen quitadas por los hombres".

 

Hambre de gloria

⊆ 3:14 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Del mejor pan
anhelan comer los pobres
negando el hambre a la vergüenza
anhelan tener el mejor pan.

Ver el pan, hoy mi alimento
encuentro por gran placer
negando segundo pan que me den
tendré hoy por recordar:
ufano me encuentro al primer pan
rico de toda esperanza
incorporo a mi vida diaria y
nadie me lo podrá quitar.
Infinitamente este será mi pan.

 

Guantes limpios

⊆ 3:13 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Cuando la burguesa decidió comer algo antes de partir rumbo a la fiesta y ante la falta de una cuchara, por miedo de mancharse los guantes, tomo una peineta de sus utensilios personales y con ella pinchar los sólidos y llevarlos a la boca de una manera más segura y limpia.
De esta forma llegó a la fiesta limpia y presentable.Luego, la burguesa decidió comercializar su descubrimiento, luego con el tiempo y la revolución industrial le quitaron un par de dientes y le dieron el aspecto del tenedor actual.

 

El suicidio

⊆ 3:12 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Su mente era libre pero reconocía los límites.
Tan solo voló y vio las alturas de una forma diferente.

 

Enemigo íntimo

⊆ 3:12 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

El soldado al sentirse herido le pide a un compañero un espejo y le dice: siempre me gustó ver la sangre del enemigo.

 

El lazo

⊆ 3:11 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Un día la realidad se convirtió en sueño solo por tu presencia.
Indefensa indomada te cobijaste en mis brazos en busca de refugio sin saber que me refugiaba abrazándote.

 

Destino cierto

⊆ 3:10 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Cuentan los humanos (pero Alá sabe más) que el joven Harim practicaba la magia intentando sacar provecho.
Una noche, al combinar algunos de los inefables nombres de Dios cayó profundamente dormido y durante el trance soñó detalladamente toda su vida y su muerte.
Al despertar, el joven Harim sintió que todo le era repetido y ya no sintió ganas de experimentar con la magia.

 

Cobardes

⊆ 3:08 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes cobardes.

 

Ciego para sordo

⊆ 3:04 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

- Perdone que no la pueda ver; lo que sucede es que soy inmortal.
>>Gané la inmortalidad en una kermesse, más específicamente en un tiro al blanco donde conseguí este premio consuelo por errar el último blanco, el más grande, el de mayor tamaño y es así como colgué sobre mí este karma.
>>Fue un día muy extraño. Me desperté a las doce en punto de la noche y no pude dormir. Pasé la noche despierto, leyendo y viendo TV, mirando fijo la pared, intentando dormir sin darme cuenta que ocupando mi mente lo único que obtendría sería permanecer despierto y como esto le puedo citar una lista mayor a la que usted pueda imaginar. Quisiera ver su cara pero no puedo, todo porque soy inmortal entre mortales, porque no sangro a la más profunda herida y porque perdí gran parte de la fe que formaba mi vista.
>>Como le contaba, recorrí la madrugada despierto cargando sobre mi mente el más profundo sueño y por mayor que fuese el intento de dormir no pude lograr cerrar los ojos al sueño por miserable de los más miserables de los tiempos; que tantas veces sobra o que tan necesario se vuelve cuando escaso es. Perdone si pierdo mis ojos, es que no prefiero los anteojos a mi mismo, es que intento ser tal cual soy. Tal vez porque desearía ver a la gente como con mi pasada vista nunca pude ver; en lo esencial. Espero que me entienda.
>>Ya le decía. Pasaban las horas como si el tiempo indeciso hubiera congelado el reloj, su tictac era escaso en mi minuto mental. Pasaban los minutos de mi dormir despierto y el reloj marcaba el sonido de un segundo. El tiempo era de un pasar eterno. Mientras tanto jugaba a los tantos solitarios que conozco y para realizar más extraña la noche pude realiza un sueño, permitirme vencer las cartas en todos los solitarios. Para decir verdad en casi todos, ya que en el último no pude lograr vencer las figuras de las cartas españolas. Las contrariedades de la vida tengo por costumbre enfrentarlas de la de mayor dificultad a la de menor inconveniente, dejando para el final lo digerible, lo enfrentable, siendo siempre el final el momento de mayor cansancio. Perdone si la aturdo; lo que sucede es que no puedo más que hablar. Ya no puedo leer en las tardes soleadas, las que no reconozco como tales si no siento el sol de mi patio sobre mi rostro. Ya no puedo escribir, no es porque haya olvidado las letras o la función de las palabras en el formato de las frases; lo que sucede es que escribo y no se si escribo correctamente, no se si recorro el fin del renglón, no se si superpongo palabras y sobre todo no puedo verificar todo lo que escribo.
>>Prosigo. Le decía que superé todos los solitarios menos el ultimo, tal como ocurriría posteriormente. )Sería casualidad?. La verdad es que no creo que haya sido casual; nada de la suma total de todo lo sucedido aquella noche debe haber sido casual, eso creo. Pasaba el tiempo lento en vida, tal lo definía el reloj. Distinguí por última vez la primera señal del sol sobre la oscuridad muerta. Así el tiempo comenzó a derretirse y a correr con mayor fluidez paralela y proporcionalmente con el aumento del calor del sol. Cierto es que fue el último amanecer que pude ver y el último sol que sentí. Lamenté mucho y sigo lamentando todo aquel tiempo desperdiciado despreciablemente, desprecio mi vista y me desprecio por no haber utilizado provechosamente mi muerto sentido: nadie sabe cuan doloroso ni tan valioso es hasta que se vive personalmente la pérdida. Me duele saber que pude ver cosas hermosas que deseché o ignoré y que no podré volver a ver sin imaginar.

>>Retomo mi relato. El tiempo congelado se derritió con el calor del sol que hoy puedo recordar. Pasó la mañana, el mediodía y parte de la tarde con normal fluidez. Todo continuó normal, tan normal como esta charla que mantengo con usted. Decidí, surgiendo la noche, ir a la kermesse que habían puesto temporalmente a no muchas cuadras de casa; llegué y me mezcle en la multitud (cosa que no me fue difícil) y pude divisar el tiro al blanco. Me dirigí directamente a la fila que no tardó mucho en despejarse. Pagué y tomé el rifle de aire comprimido; no pare de disparar hasta errar el último blanco, el más grande. El hombre que atendía me entregó un premio consuelo por haber herrado solo un blanco, el cual no era más que un muñeco y una tarjeta con un mensaje. El mensaje decía:

"Distinguible es la inmortalidad entre mortales y la vista entre los ciegos. El laberinto es extenso y profundo, oculto y oscuro es el camino circular que resuelve en cansancio y la dificultad.
Acéptelo o deséchelo."

>>Así y antes de dar palabras de afirmación que guardaba en mi mente fui ciego e inmortal.
>>Esa es mi humilde historia.



- Perdone que pierda parte de su historia, es que sus labios son muy veloces.
>>Perdone que no lo pueda oír; lo que sucede es que soy inmortal.

 

Casi eternamente

⊆ 3:03 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Él


El silencio enfrió su sangre en el momento que el metal penetró su vida. El silencio se reflejó en su espíritu enfriando el sentido de la vida.
Fue esa mujer en que él confiaba, la dulce y suave visita que el sol confía al horizonte diariamente. Es que ella creía en el indefinidamente y decidió tenerlo por la eternidad de su vida. Fue el miedo de perderlo o el frío pensamiento de ausencia lo que la amarró al puñal del final.
Rodó la sangre con incomprensión acompasada al rostro que se remordía de dolor, no por la herida de muerte sino por la herida que sangraba su amor. Se desvaneció con miedo. Sintió miedo al conocer a quien amaba, al creer que su amor era superficial y que solo se limitaba a unas pocas palabras. Él murió pero no murió solo. Murió junto a su sentimiento que se negaba a entender, que se desvanecía a medida que la luz se alejaba de su ser, sintiendo dolor por la perdida que sufría.
Sintió el frío que formaría la muerte al alejarlo de ella, pero más frío sintió porque ella era quien lo alejaba de ella. La sombra dio con el.



Ella


Su amor abrió la herida del fin que perdura hoy en su recuerdo, de un amor eterno más alla de la vida
Comprendió que el puñal lo acercaría más de lo que lo alejaría, dado que solo el olvido aleja a las almas.
Fue su miedo penetrante el sentimiento de entregarle fin y perduración infinita en su recuerdo. Es que lo amaba tanto que se volvía insoportable el sentimiento de no poseerlo en algún instante.
Entendió que el recuerdo duraría con ella más que él, desconociendo el verdadero sentimiento de tiempo que él tenía por ella.
Habría de esa forma un universo a sus pies, donde su recuerdo no se alejaría y duraría eternamente.

 

Alguna vez

⊆ 3:01 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Permanecía sentado frente al sol, en el parque que da fondo a mi casa. Mis hijos dormían como les es habitual la siesta. Mi esposa recorría la tarde por alguna calle del centro comercial con una amiga.
Yo me dedicaba al comercio, precisamente poseía un quiosco, el cual me dejaba una salida monetaria lo suficientemente grande como para no trabajar los domingos.
Puedo recordar que era feliz o por lo menos entregaba todo mi poder a ese fin recordando que mi felicidad se basaba principal y casi totalmente en convertir en felicidad la vida de los demás (guardando solo para mí el sentimiento de ambición que todo ser humano guarda en su interior ocultándolo).
Al acercarse el atardecer el aire se mostró espeso, brillante, como cuando el agua refleja
el brillo del sol pero en lugar de sol y agua lo único que derramara luz fuese una nube de harina. El aire y la luz se materializaron en un ser pesado.
Sus ojos pesaron sobre mí. Todo fue un segundo; imagine mi mente.
Al verme nervioso me dio una mirada tranquilizadora y con vos gruesa y firme dijo:


- Soy el genio de Las Tierras Viejas. Recorro el mundo en busca de sueños. Reconozco el placer de hacer historia y de modificar la felicidad. Puedo y te concederé un deseo.

- Tan solo pido que seas mi esclavo - dije.

No pudo negarse.

 

Aburrido

⊆ 3:00 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Tras haber encontrado en la playa una botella sellada, el joven Martín decidió llevarla a su habitación para poder abrirla.
Al llegar a su cuarto se distrajo por un rato con unos video juegos pero luego retomo su labor con la botella.
Al lograr abrirla, en un instante la habitación se lleno de humo, del cual surgió la forma del genio. Este con vos fuerte dijo:

"Como me hubieran servido esos video juegos durante estos siglos de encierro".

Luego dijo lo de los deseos y la historia siguió como siempre.

 

A su suerte

⊆ 2:59 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

... y al preguntar sobre si la mujer que amaba era la correcta le dijo:

"Cuando hayas entregado todo y todo le pertenezca, cuando tu vida tenga su destino y no decidas por ti sino por ella, cuando tu alma no te pertenezca, cuando tu corazón te domine y tu mente la obedezca, cuando lo único que tengas por perder sea ella y sepas que por ella Dios está cerca sabrás entonces si es la correcta."

 

7 números en mis dados

⊆ 2:57 by Román Carcagno | ˜ 0 comentarios »

Ofrezco un refugio tras el libro, porque tengo un dado de 7 números que no para de ganar y no hay quien lo venza.